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PASO DE PARÁSITOS EN MI RELACIÓN

Ahora que los últimos premios “Oscar” han puesto de moda a los “parásitos” quiero dedicar este episodio del podcast a todas aquellas personas que han tenido un parásito en alguna de sus relaciones de pareja.


Podemos definir a un parásito como aquel organismo que vive a expensas de otro organismo denominado “huésped”. Teniendo en cuenta esta definición, ¿con cuántos parásitos os habéis topado en vuestra vida?, ¿cuántas de vuestras parejas os han absorbido absolutamente todo: la sangre, la pasta, el tiempo, las ganas, la moral…TODO?


Los parásitos no llegan a tu vida con un cartel que los anuncie. ¡Qué va! Se acercan hasta ti diciéndote lo que quieres oír y te venden el cuento de que van a actuar de una forma simbiótica contigo. Y, cuando te quieres dar cuenta, lo tienes viviendo a tu costa.


Dentro de los parásitos los hay de muchos tipos: gente que nunca decide nada para hacer en pareja; gente que se queda en casa jugando a la “play” porque con la crisis está muy mal todo; gente que se levantan tarde porque no tienen mucho que hacer y se quedan en casa todo el día encima del sofá; y muchos más. 


El contagio empieza con una fase de “seducción” en la que el parásito te cuenta que no ha conocido nunca a nadie como tú y cosas parecidas. Te lo crees porque, en el fondo, estás deseando escucharlo sin plantearte nada más. Acabas de contagiarte: el embrión del parásito te ha entrado.


El embrión de parásito va a crecer poquito a poco a la vez que se va empoderando. Su discurso va cambiando y empiezas a notar los síntomas. Estás nervios@ y con insomnio, sintiéndote culpable de lo que el parásito te haya dicho. Pueden aparecer los dolores de cabeza, las náuseas y hasta el dolor abdominal.


Cuando pasa el tiempo, te acabas acostumbrándote a la presencia de tu parásito. Incluso eres capaz de asumir como normales los síntomas que te está causando esa relación tóxica. Sin embargo ya no eres tú: ni te reconoces en el espejo.


Puede llegar a ocurrir que, si tenemos algún amig@ que también tiene un parásito en su relación, seamos capaces de ver el parásito ajeno sin ser capaces de ver el propio.


Tampoco sería raro que llegaras a escuchar frases del tipo: “mejor tener un parásito que quedarte sol@”. ¿Perdona?


La realidad es que nacemos y morimos solos. Y, durante una parte del camino, nos acompañamos de gente. Pero, ¿cuánto cuesta tener un parásito? Hipoteca, comida, otros gastos, etc. Un auténtico lujo al alcance del bolsillo de unos pocos. Todo por no verte sol@ y tener a alguien que te abrace por las noches. A mí se me ocurre otro nombre para este tipo de relación, la verdad sea dicha.


¿Cómo podemos deshacernos de un parásito en nuestra relación?


  • Lo primero es hacer un diagnóstico correcto. Aceptar el hecho de que tienes un parásito en tu vida. Pueden ser los comentarios de tus familiares y amigos que te cuentan que no te ven igual desde que estás con esa persona lo que te lleve al diagnóstico. 


Si es así, te recomiendo que lo consultes con un profesional: un sexólogo o terapeuta de pareja te puede ayudar con el diagnóstico.


  • Si tienes un parásito, arráncalo de cuajo. Sin contemplaciones. Por mucho que se agarre. Tiene que desaparecer de tu vida. Podrías decirle algo como: “llevas tanto tiempo absorbiendo de mí que ya está bien. Pilla la maleta y vete con quien quieras”.


No creas que va a cambiar. Por mucho que te suplique, ha tenido tiempo suficiente para hacerlo con anterioridad y no lo hizo.


  • No mires atrás. Sin remordimientos por el tiempo pasado. No has perdido ese tiempo sino que vas a ganar del que dispongas a partir de ahora.


  • Evita cualquier situación social en la que puedas volverte a contagiar. Tras haber sufrido la infección de un parásito tenemos las defensas bajitas y es más fácil que otro parásito pueda aprovechar para contagiarnos. Evita situaciones de riesgo como “Tinder”, cenas con amig@s solter@s, etc. Durante un tiempo tienes que estar “en cuarentena” hasta que tus defensas se recuperen. No necesitas a nadie más que a ti.


  • Asume que no todo el campo es orégano. Existen otras plantas. Seguro que podrás encontrarte con alguien que, de verdad, quiera generar simbiosis contigo y que no quiera tan sólo aprovecharse de ti.


Entonces, ¿estás preparad@ para declararle la guerra a los parásitos?

Muchas gracias por estar ahí, por acompañarme, por dar al “me gusta”, suscribirte al canal, por compartirlo con todas aquellas personas que pueda serles de utilidad y por recomendar nuestras formaciones.

Ya sabes que puedes encontrarme en rosamontana.com y en el correo rosa@rosamontana.com.

Ahora también en inviven.com, mi nuevo proyecto de desarrollo personal para cambiar el mundo a través de la formación de instructores de vivencias en positivo.

Hasta pronto.

 

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“En pareja hay que invertir una hora al día, una tarde a la semana y un fin de semana al mes para seguir creciendo y no separarse"

- Rosa Montaña

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