LO QUE SIEMPRE QUISISTE SABER 1X61

FÓLLAME AQUÍ Y AHORA

No es lo mismo “follar” que “hacer el amor”. Por mucho que quieras convencerme. 

 

Hace muchos años vi una película llamada “Kids”. Sus protagonistas, unos adolescentes, marcaban muy bien la diferencia entre “follar”, “hacer el amor” y “echar un polvo”. 

 

Hacer el amor, para ellos, implicaba un acto suave, delicado, dulce y meloso. Sin prisas. Pero eso no significa que cuando follas no ames, sino que el ritmo y la situación es diferente.

 

Lo distinguían de “echar un polvo”: un desahogo rápido y divertido. Un “aquí te pillo, aquí te mato”. 

 

Finalmente, para estos jóvenes, “follar” implicaba que debía de existir el morbo y la ruptura de la rutina. Es un deseo inmediato (aquí y ahora) que no precisa de mayores comodidades.

 

Cuando hablo de “follar” no me estoy refiriendo sólo a la penetración. Existen parejas para las que el coito supone la única y obligatoria interacción erótica. Y, dentro de la alcoba no debería de existir nada “por obligación”.

 

Y ya que estamos recordando películas, déjame volver un poco más atrás y hablarte de “9 semanas y media”. Hoy en día, valorada en el contexto actual, es una película muy mal considerada desde ciertas esferas por considerarla machista. Sin embargo, conviene revisarla sin lo que supone esa carga. 

 

Por una de esas carambolas de la vida, la primera vez que empecé a verla, yo era muy pequeña y la vi junto a mi padre. Cuando llegaron las escenas más subidas de tono, mi padre apagó la tele y me dijo que eso no se veía.

 

Como imagináis, esa prohibición no fue más que un acicate para seguir viéndola. Y así lo hice.

 

Durante mucho tiempo se convirtió en una especie de fantasía con mayúsculas. Hasta el punto de asumir que todos los hombres tendrían esa capacidad de creatividad erótica.

 

Pero esa no es la realidad. Hoy, tras quince años dedicándome a la terapia de pareja, cuando pregunto por el tipo de relaciones eróticas que mantienen mis clientes, ellos me siguen diciendo: “lo normal; lo de todos”. 

 

Cada persona es un mundo distinto. Y por ello, su forma de interactuar eróticamente con su pareja no debería ser nunca como la de los demás. 

 

Quizás el problema radique en que no solemos pedir lo que queremos que nos hagan, ni cuándo ni cómo. Porque lo que no se dice no se sabe y no se puede adivinar. Por más tiempo que llevemos junto a nuestra pareja.

 

Va siendo hora de deshacernos de las creencias puritanas de nuestras abuelas. Podemos hacer lo que deseemos, con quien deseemos y en el momento en que lo deseemos. 

 

Ya sé que nuestro cerebro es un lienzo vacío al nacer y que de donde no hay no se puede sacar. Por eso, debemos ir alimentando a nuestro cerebro con ideas para poder luego ponerlas en práctica.

 

Hoy quiero regalarte tres momentos para que disfrutes con tu pareja. Me gustaría que no te pongas límites, lo pruebes y luego me cuentas:

 

  • Píntalo dulce. Se trata de que extiendas chocolate líquido por el cuerpo de tu pareja con la ayuda de un pincel. Posteriormente, deberás eliminar el chocolate con tu lengua. Como ves, las posibilidades son enormes en cuanto al juego que puedes provocar. Lo ideal es que utilices todo el cuerpo y no sólo unas partes del mismo.

 

Una variación del juego consiste en que tu pareja pinte, como por descuido, la zona que quiera que le lamas. Incluso puede servir como una forma de aproximarse a la práctica del sexo oral para aquellos que nunca se hayan atrevido.

 

  • El hielo. Si con la actividad anterior habéis entrado en calor, podéis utilizar el hielo para refrigerar un poco el ambiente. Se trata de pasar un cubito de hielo, de forma muy suave, por todo el cuerpo desnudo de tu pareja. El hielo se va a ir derritiendo y podrás succionar las gotas que vayan quedando sobre la piel. Además, el juego con el cambio de temperatura puede ser muy agradable.

 

Cuidado con mantener el hielo mucho tiempo en la misma zona, sobre todo si son muy sensibles, pues podrías provocar una quemadura.

 

El tercero… lo voy a dejar para el siguiente episodio. ¡Pedazo de cliffhanger que me acabo de marcar! 

 

Quizás pueda ser algo que se te ocurra a ti mism@ tras practicar los dos primeros. Si es así, enhorabuena por la iniciativa y la imaginación.

En el fondo consiste en provocar situaciones diferentes. Buscando soluciones como si tu pareja estuviera en crisis de forma continua.

Muchas gracias por estar ahí, por acompañarme, por dar al “me gusta”, suscribirte al canal, por compartirlo con todas aquellas personas que pueda serles de utilidad y por recomendar nuestras formaciones.

Ya sabes que puedes encontrarme en rosamontana.com y en el correo rosa@rosamontana.com.

También en inviven.com, mi nuevo proyecto de desarrollo personal para cambiar el mundo a través de la formación de instructores de vivencias en positivo.

 

Y no te olvides de pasarte por la Academia Rosa Montaña: un portal de formación online en el que encontrarás lo que necesitas para seguir evolucionando hasta tu mejor versión en el ámbito del desarrollo personal y de pareja. Regístrate y aprovecha las ofertas limitadas que encontrarás.

Hasta pronto.

 

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