CONFERENCIAS
No subo a un escenario para inspirarte.
Inspirar es fácil. Te cuento una historia bonita, sales pensando que tú también puedes y, con suerte, esa sensación te dura hasta mañana. A mí eso no me interesa.

Quiero que salgas pensando:
«Joder. Nadie me lo había dicho así.»
Que alguna verdad te incomode. Que aparezca esa pregunta que llevabas demasiado tiempo evitando. Y que tengas un poco de miedo porque ahora sabes cuál es el siguiente paso.
No necesito que salgas admirándome.
Prefiero que salgas cuestionándote a ti.
Hay algo mucho más importante delante de mí: tú.
Tampoco voy a torturarte con 97 diapositivas. Ni a pasarme una hora contándote todo lo que he conseguido.
Hay algo bastante más importante delante de mí:
tú.

ANTES DE SUBIR AL ESCENARIO
Mis conferencias empiezan antes de subir.
Primero hablo con la empresa, asociación u organización que me contrata. Quiero saber quién estará sentado delante, qué está ocurriendo y, sobre todo, qué queréis que ocurra después.
No doy la misma conferencia veinte veces cambiando el logotipo.
La temática puede repetirse. La conversación, no.
Podemos empezar hablando de ventas y terminar hablando de tu vida.
Porque todo está conectado.
Puedes conocer todas las técnicas comerciales del mundo, pero si tienes miedo a exponerte, cobrar, escuchar un no o molestar, probablemente no vendas.
Puedes trabajar tu mentalidad durante años, pero si no ejecutas, no estás transformándote. Te estás entreteniendo.
Y puedes construir una empresa enorme mientras tu pareja se rompe, tus hijos crecen sin ti y tú no tienes tiempo para vivir.
Eso tampoco me parece éxito.

Por eso hay una pregunta que aparece muchas veces en mis escenarios:
¿Cómo coño quieres vivir?
Primero diseñamos la vida.
Después construimos el negocio capaz de sostenerla.
Y entonces hay que vender.
Si hoy no vendes, hoy no comes.
Podemos hablar todo lo que quieras de propósito, libertad y sueños, pero existe una realidad bastante menos romántica.
No tengo un catálogo de conferencias.
Tengo territorios sobre los que llevo años trabajando:
PREFIERO QUE NO ELIJAS UN TÍTULO
Cuéntame qué quieres provocar.
- Quién estará en la sala.
- Qué está pasando.
- Qué quieres cambiar.
- Qué conversación todavía no habéis tenido.
Nos reunimos, te escucho y diseño la intervención.
Porque no quiero ocupar una hora de tu evento.
Quiero que esa hora tenga consecuencias.

Si después de una hora solo recuerdas mi historia, habré hecho mal mi trabajo.
Quiero que recuerdes la tuya.
Que la vida es una. Que puedes diseñarla. Que tener miedo no te exime de decidir. Y que ningún negocio merece crecer a costa de hacer cada vez más pequeña la vida de quien lo creó.
Después habrá que actuar. Y vender. Y probablemente hacer alguna cosa que dé bastante miedo.
Ahí empieza lo interesante.
PARA ORGANIZADORES
¿Qué quieres que pase en tu sala?
No me cuentes todavía qué conferencia quieres contratar. Cuéntame qué estás organizando y qué quieres conseguir.
Yo te diré qué haría.